Cómo es el día típico de un voluntario

Comentarios de los ex voluntarios


Trabajé como voluntario en la Reserva de Maquipucuna por 5 semanas en el verano del 2001. Fue una de las mejores experiencias de mi vida.
Cuando fui a la Reserva por primera vez me costó un poco adaptarme al ambiente y al estilo de vida. Durante mi estadía, hice muchas cosas diferentes. Desde el principio me encargué de un proyecto de otro voluntario, llamado "Proyecto Guadua" en el cuál tenía que ir al bosque a cortar árboles de Bambú en cuatro horas específicas del día. Trabajé en este proyecto dos o tres veces a la semana y los otros días ayudaba a reparar algunas gradas y al final enseñé Inglés a los guías y a los niños.
Ahora, que he regresado, me doy cuenta del gran impacto que tuvo en mi la estadía en Maquipucuna. He cambiado como persona y mi manera de pensar es diferente.
Uno de los mejores recuerdos que tengo sobre la Reserva es la gente. Todos los miembros de la Reserva; guías, trabajadores de la cocina u otros, fueron amigables y siempre estaban de buen humor. No solamente mejoré mi Español al hablar con ellos, sino que además pude conocer un mundo totalmente diferente. El estar en contacto con la gente de las comunidades fue una experiencia interesante. Muchos fines de semana fui para allá para jugar fútbol o simplemente para disfrutar.
Después de los primeros días de mi estadía en Maquipucuna, cuando ya me acostumbré a la naturaleza, a los insectos y a la oscuridad de la noche, empecé a amar todo esto y en realidad fueron las semanas más interesantes, locas y felices de mi vida.

Iris Gronau, Alemania



Mi nombre es Rik Quint y trabajé en la Reserva Maquipucuna desde Diciembre del 2000 hasta Julio del 2001 como profesor de Inglés. Durante ese periodo de tiempo di clases de Inglés a los miembros del Lodge. Ahí aproximadamente habían diez personas, las divide en dos grupos, uno de principiantes y el otro de avanzados, aunque el grupo de avanzados no eran avanzados en realidad, si no que eran mejores y parecían un poco más motivados que el grupo de los principiantes.
Aparte de esos dos grupos, di clases particulares a un chico y enseñé Inglés a un par de niños en el Lodge. Todas las clases tomaban lugar en el Lodge y duraban una hora cada día.
También trabajé dos mañanas cada semana en la escuela de Sta. Marianita como profesor de Inglés. Aquí enseñé a los niños de la escuela primaria y a los profesores.
Enseñar siempre fue divertido. Me divertí mucho con mis estudiantes y aunque no todos aprendían Inglés tan rápido como lo esperaba, pienso que contribuí a sus necesidades. Inglés no es mi lengua natal, por eso tenía dudas sobre mi capacidad de enseñar Inglés. Pero no tuve muchos problemas en mis clases porque el nivel de Inglés de los estudiantes es bajo. Tomé algunos libros de estudio y otro material, saqué algunas copias en la oficina de Maquipucuna en Quito y usé mi imaginación y creatividad. La gente de Maquipucuna fue amable y amigable, y recibí toda la cooperación que necesité.
Es fantástico vivir en una pequeña comunidad, trabajar con la gente local y llegar a conocer a todos. Mi estadía en Maquipucuna y Sta. Marianita fue maravillosa y todavía pienso en ella. Viví entre la comunidad de Sta. Marianita y el Lodge de Maquipucuna. Todos los días caminaba o iba en bicicleta al lugar donde me correspondía dar mis clases y todos los días me sentía privilegiado de simplemente estar ahí y hacer lo mío. ¡Puedo recomendar esta experiencia a todos!

Rik Quint, Holanda

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IPasé casi 6 meses en Maquipucuna en dos visitas al Ecuador, una a finales del 2001 y la otra a mediados del 2002. Actualmente me estoy tomando un año entre el colegio y empezar la universidad, donde estoy leyendo Biología, como es común en Inglaterra, e ir a Maquipucuna a ayudar a las comunidades con las que ellos trabajan y tener la experiencia de tener el bosque cerca.
El trabajo que he hecho en le Reserva es variado, y como voluntario, Maquipucuna me ayudó a desarrollar mis habilidades y me hizo sentir útil y una parte esencial de los esfuerzos de la Fundación para conservar los diversos y bellos bosques nublados del Ecuador. Principalmente hubo dos áreas en las que trabajé más. Enseñar Inglés en Sta. Marianita, la comunidad más cercana a la Reserva, ha sido muy gratificante y enseñe Inglés a los niños y profesores de la escuela local durante mi estadía en Ecuador, donde establecí relaciones maravillosas con las que nunca había soñado debido a la barrera del lenguaje. También realicé mucho trabajo de arte para la Reserva. Esto incluye la construcción y pintura de letreros, la producción de diseños para camisetas, la pintura de murales en varios pueblos alrededor de la Reserva, la construcción de modelos de papel y mucho más. Mi trabajo no estaba limitado a estas dos áreas, durante los meses que pasé en la Reserva, también fui visto sosteniendo un machete, construyendo con Bambú, disfrazado de mariposa y trabajando en el Jardín Orgánico. A pesar de todas las cosas que tenía que hacer, siempre encontraba tiempo para disfrutar del juego de fútbol de la tarde con la gente de Sta. Marianita, o para caminar uno de los senderos hacia el bosque en la Reserva y nadar en el río que pasa cerca del Lodge.
Mañana me voy del Ecuador para regresar a Inglaterra, pero no siento que me voy de Maquipucuna, porque estoy encontrando la manera de seguir ayudando desde casa. Los amigos que hice aquí en la oficina de Maquipucuna en Quito, en la Reserva, en las comunidades y con los otros voluntarios son personas que nunca olvidaré ni dejaré atrás. Todo con lo que ayudé, me ha ayudado, de muchas formas, a madurar. Me voy con el verdadero significado de "Salvar al Bosque", que es algo que espero que Maquipucuna, junto con la ayuda de otros, continúe haciendo exitosamente en el futuro.

Richard Sherrington, Inglaterra
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En Julio del 2001 vine al Ecuador como voluntario de la Fundación Maquipucuna. Me comprometí seis meses con la Fundación, por medio de correos electrónicos con los directores, establecí un número de proyectos para trabajar en mi campo que es Interpretación de Recursos Naturales, del cual me gradué en la Universidad un poco antes ese mismo año, después de unos meses me comprometí por un año y conseguí una visa de voluntario para extender mi estadía.
Mi primer proyecto fue el de actualizar el sendero autoguiado porque el folleto que la Reserva Maquipucuna tenía como original tenía diez años y necesitaba una revisión. Después de algunas caminatas por el sendero autoguiado, entrevistas con guías y discusiones con otras personas en la Reserva, decidí cambiar algunas de las paradas y re-diseñar el folleto. Escribir cosas en dos idiomas presentó nuevas dificultades, especialmente porque empecé mi estadía con un nivel básico de Español, y era incapaz de leer o escribir en Español. Después de la coordinación de nuevas fotografías con otros dos voluntarios que eran artistas, busqué mas información. El formato y la distribución tomaron tiempo, y las revisiones fueron bastantes. Después empecé a trabajar con la Fundación y la gente de Estados Unidos para crear un currículum especializado para Educación Ambiental. Este es un proyecto a largo plazo para hacer salidas de campo y actividades en Ingles y en Español para enseñar a los niños sobre el mundo natural y específicamente sobre el Bosque Nublado. Ha sido un placer trabajar por medio de correos electrónicos y visitas a la Reserva, con educadores del Jardín Botánico de la Universidad de Georgia en Atlanta, y con el trabajo cooperativo de culturas diferentes. Después de esta experiencia sé que quiero regresar a mi ciudad natal y empezar una organización sin fines de lucro que enseñe Educación Ambiental y provea servicios de Interpretación Ambiental.
Mi tercer proyecto y el más gratificante ha sido el de enseñar cursos introductorios en Interpretación Ambiental. Esto incluye las técnicas para guiar en caminatas a grupos en el bosque. Como trabajé como Guarda-bosques en los Estados Unidos, y como mi especialidad está en esta área, me sentí calificado para dar estos cursos introductorios. Al principio di un curso en la comunidad de Yunguilla, con sus guías. Luego enseñé un curso con dos individuos de otra fundación en la comunidad de Pacto. Después de esto ayudé con un curso de certificación a través de la Fundación Ecociencia. Después de estas experiencias escribí un manual de Interpretación Ambiental para la Fundación. Este manual es la parte básica de un curso de dos días que di en Sta. Marianita para más de 25 personas de los alrededores del área piloto donde la Fundación está trabajando. Esta fue una experiencia muy gratificante, introducir a la gente a las técnicas que he aprendido que son vitales al conectar visitantes a un escenario natural y/o cultural.
En conclusión, desafortunadamente no alcancé todas las metas que me propuse para mi mismo. Aún así, lo que he logrado, con mi trabajo y crecimiento personal es muy importante para mi.
Las amistades que hice en las comunidades donde viví y con los dedicados miembros de la oficina en Quito, son increíbles.
Al igual que muchos voluntarios con los que trabajé y he hablado el año pasado se expresan, ser voluntario en Maquipucuna ha sido una de las experiencias más gratificantes y positivas de toda mi vida. Me voy a ir del Ecuador con los ojos llenos de lágrimas y con una sonrisa, porque se que dejo a una cultura a la que llegué a amar, y me llevo una nueva perspectiva de la vida que va formar mi futuro en una manera positiva.

Willie Richerson, Estados Unidos
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El verano (Junio – Agosto 2001) que pasé en Maquipucuna fue el mejor verano que jamás ha tenido. En gran parte porque fue maravilloso estar en una pequeña comunidad donde todos se conocen con todos y sin embargo los extranjeros son bienvenidos. En Maquipucuna, a veces me sentía casi como una turista. No conocía el lugar o a la gente. Cuando ya me iba a ir me sentía casi como una persona más que trabaja ahí. La posición "Voluntaria" era realmente ambigua, pero eso la hacía flexible, y eso me gustaba bastante. Creo que los mejores amigos que hice fueron los otros voluntarios, pero también hice otros amigos de otros lugares.
Llegué a Maquipucuna pensando que solo iba a trabajar en el Huerto Orgánica que estaban colocando (la FASA Umachaca). E hice eso tanto como pude. También trabajé en un proyecto para determinar la mejor fase de la luna y la mejor hora del día para cortar Bambú para construcción y otros proyectos. Fue un tema muy interesante y me gustó bastante.
Además de esos dos proyectos tuve tiempo para trabajar en otros. Así que empecé un jardín orgánico en la escuela de Sta. Marianita. Comencé muy despacio; solo pudimos sembrar unas pocas cosas un día antes de irme. Unas cuantas veces ayudé un poco a los voluntarios en sus proyectos, escribiendo nombres de plantas medicinales, pintando murales y con juegos para después de clases para los niños en Sta. Marianita y tratando de ayudar a enseñar a la gente sobre la limpieza en los arroyos o pozos de agua. Todos los proyectos fueron muy interesantes y me encantó trabajar en ellos. El mejoramiento en cualquier cosa, que ha sido una gran desilusión.
Un día tomé una larga caminata; cuatro o cinco horas de camino en los senderos antiguos Pre-Incas y llegué a Bosque Primario donde me divertí mucho. Casi al final de mi estadía, el tiempo libre se convirtió en tiempo para proyectos. Pasé mucho tiempo con los niños, jugando y tratando de que ayuden en el Jardín Orgánico, y haciendo una lista con las ideas de la gente sobre por qué las mingas se han convertido en algo no muy común en Sta. Marianita y haciendo otra lista de las plantas de forraje inusuales. Durante todo mi estadía, conversé con los guardias nocturnos y cocineros, en las noches jugaba cartas, etc. Y cuando tenía uno minutos libres y ninguna presión, ayudaba en la cocina.

Irena Hollowell, Estados Unidos
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• Iris Gronau, Alemania

Rik Quint, Holanda

Richard Sherrington, Inglaterra

Willie Richerson, Estados Unidos

Irena Hollowell, Estodo Unidos